lunes, octubre 08, 2012

63. Las marcas ‘poveiras’ de Santa Trega



Las impresionantes vistas de vértigo sobre la desembocadura del río Miño y el poblado castrexo son los dos lugares más visitados del Monte Santa Trega (A Guarda). Pocos turistas, de los muchos que suben a este monte emblemático, no visitan la sencilla ermita en honor a Santa Trega (Santa Tecla) que existe en lo alto de este monte fronterizo con Portugal. Sin embargo, tiene un par de curiosidades dignas de conocer.
La capilla es austera y sencilla, aunque contaba con gran devoción por parte de los habitantes de la localidad portuguesa de Povoa de Varzim. Cuando la visitaban, dejaban como testimonio de su presencia unas marcas familiares que esculpían en la antigua puerta de madera del templo.
Estas marcas son señales que identificaban a las familias, pasando de padres al menor de los hijos. Servían a este pueblo de pescadores como una sencilla marca que los identificaba y la esculpían en la madera de sus barcas o en otros objetos de su pertenencia. Las marcas, en ocasiones, cambiaban al pasar de padres a hijos, añadiendo alguna variante. En todo caso, se trata de un lenguaje gráfico que algunos autores relacionan incluso con los vikingos, ya que realizaban incursiones por la costa atlántica de la Península Ibérica.
En la actualidad las marcas ya no se pueden ver en la puerta de la ermita de Santa Trega, aunque están reproducidas en una piedra que, a modo de homenaje, recuerda las principales marcas ‘poveiras’ que un día fueron talladas en la pequeña iglesia.

Santa Tegra, contra la sequía

Por otra parte, en este lugar se celebra la procesión del Voto el último sábado de agosto. La comitiva sube al monte para recordar una enorme sequía que sufrió la zona en 1355 y que duró varios años. Para que finalizara, los vecinos de siete parroquias de la Foz do Miño hicieron ‘voto’ de subir cada año al monte solo con pan y agua. Esta práctica se realiza desde 1599 a pan y agua. Solo por hombres.
En este templo, desde 1951, existe un trozo del brazo de la santa enviado desde Tarragona.



Al castro se unen los paisajes increíbles que dibuja el Río Miño en su desembocadura



Para llegar es preciso llegar a la localidad pontevedresa de A Guarda y subir al monte, que está bien señalizado.
GPS: 41.88891
          -8.871181

Cerca de aquí puedes ver:

lunes, octubre 01, 2012

62. Cabo Fisterra, un lugar donde dejarse las botas


Botas dejadas en el Cabo Fisterra
Volvemos al ‘fin del mundo’. En el libro menciono hasta tres lugares (6, 10 y 34) situados en este municipio que fue, para buena parte del mundo antiguo europeo, el fin de la tierra, un lugar sagrado donde el sol se ocultaba más tarde que en ningún otro punto de la Europa continental.
En los últimos años se ha incrementado el número de peregrinos que, haciendo el Camino de Santiago, terminan su periplo no en la catedral compostelana, sino en el cabo de Fisterra, allí donde dicen que el romano Décimo Junio Bruto no quiso marcharse sin ver cómo Febo se ocultaba en el agua. 
Hace unos días estuve en Fisterra y pude comprobar que esa mayor afluencia de peregrinos es cierta. Allí había caminantes no solo de España, sino de países centroeuropeos e ingleses. Pero lo que más me llamó la atención fueron los ritos que se realizan en esta parte singular del Camino de Santiago y que no se veían con demasiada frecuencia hace algunos años. Es que en diferentes partes del cabo, entre las abundantes rocas, en una cruz que recuerda a una persona fallecida e incluso junto a una antena de radio, hay prendas de ropa –botas, zapatillas, abrigos…- y otros objetos dejados por los peregrinos.
Ropa junto a la cruz y piedras en montículos
Esta actitud tiene un claro simbolismo. El culminar un camino iniciático, como lo es el de Santiago, renueva al peregrino y el dejar sus prendas viejas para ponerse unas nuevas, como si esta actitud fuese un renacimiento.
En la Edad Media, los peregrinos a Compostela dejaban sus ropas viejas en la plaza de Acibechería, siguiendo este simbolismo. Hoy en día, cada vez con mayor frecuencia, es costumbre cumplir con este rito en el Cabo Fisterra, en el verdadero final del Camino. Así es que se encuentran entre las rocas todo tipo de ropas y calzados, así como otros objetos personales, dejados como recuerdo. Pero hay más.

Las piedras del Camino


Ofrendas en un cruceiro junto a la playa Langosteira
En Fisterra, al igual que en muchos otros lugares del Camino, es habitual ver piedras traídas de otras latitudes y colocadas en tocas, cruceiros y otros lugares singulares. En las creencias cristianas relacionadas con el Camino de Santiago, las piedras representan una especie de penitencia, muchas veces transportada desde su punto de salida y que concede perdón a sus pecados proporcional al peso de la piedra. Depositar una piedra durante o al final del camino significa dejar algo pasado que el Camino va a transformar.
En términos más paganos, estos amontonamientos de piedras recuerdan a los altares ‘mercuriales’, dedicados al dios romano que protegía a los que viajaban. Asimismo, también recuerdan a los ‘milladoiros’ gallegos, amontonamientos de piedras en los que se invocaban a los dioses prerromanos.
Y no solo hay piedras. En los cruceiros que están en la localidad, en el itinerario a Compostela, hay todo tipo de objetos, incluso conchas de bivalvos.

Puedes ver el reportaje que hicimos sobre Fisterra para el programa "Milenio", de la TVG:



Cerca de aquí puedes ver:

viernes, septiembre 07, 2012

61. Gondomil, el ‘quetzalcoatl’ de Galicia

Hay muchas representaciones de serpientes en Galicia, pero la que visitamos en este post es especial. En la carretera de acceso a Gondomil (Corme-Ponteceso-A Coruña) se encuentra una piedra con un bajorrelieve en forma de serpiente, que tiene la peculiaridad de tener dos alas en las que incluso se destacan las plumas. Salvando las distancias, recuerda al dios mesoamericano Quetzalcoatl, representado como una serpiente emplumada.
Sobre la autoría de este grabado, no está demasiado claro. Algunos estudiosos sostienen que se tratar de un grabado prerromano, en el que la serpiente sería una deidad importante, también representado en otras manifestaciones de la cultura castrexa e incluso en la cultura megalítica. En este sentido, identifican este grabado con las tribus de los adoradores de serpientes descritos por los autores clásicos
Por otra parte, otros investigadores aseguran que su origen es romano y que el conjunto se empleaba para el culto a Jano y a Bona Dea: Así, las cazoletas que hay alrededor serían utilizados para los ritos dedicados a estas deidades.
Una tercera teoría asegura que el grabado es medieval y que se trata de una representación figurativa.
Por no estar claro, algunos opinan que no se trata de una serpiente alada sino de un dragón, ya que los pies podrían estar ocultos en el grabado bajo el cuerpo y la cola de la figura de Gondomil tiene la cola terminada en punta.
Lo que parece estar más claro es que esta piedra formaba parte de un culto pagano, que posteriormente se cristianizó con la colocación de la cruz, de factoría reciente.
En todo caso, la cristianización se completa con una leyenda que incluye las aventuras de un santo por estos lares. El relato dice que San Adrián, patrón de la parroquia, acabó en estas tierras con una invasión de serpientes con solo golpear fuertemente con el pie en el suelo. Todos los ofidios quedaron debajo de la piedra, víctimas de un encantamiento.

GPS: 43.264741
         -8.942874

Otra de serpientes:
62. Cabo Fisterra, un lugar donde dejarse las botas