domingo

105. Facho de Donón, el santuario del dios Berobreo


La primera vez que subí al Facho de Donón comprendí porqué nuestros antepasados creían que en ese enclave moraba un dios. Y es que desde lo alto, donde se encontraba el santuario del dios Berobreo es uno de los lugares más bonitos de Galicia. Yo lo tengo entre mis preferidos. Puedes girar 360 grados y ver Cabo Udra, la desembocadura de la ría de Pontevedra, el archipiélago de Ons, mar abierto, las islas Cíes y toda la costa sur de la ría de Vigo, hasta Monteferro. Pero traemos este lugar a este blog porque en lo alto del Facho se encuentra el santuario galaico-romano con mayor número de exvotos de la Península Ibérica. Nada menos que 174 se han encontrado aquí, de diferentes tamaños y con distintas inscripciones. La mayoría de ellas hace mención a “DEO LARI BEROBREO” y, en algunas de ellas se puede leer la inscripción “PRO SALUTE”. Son aras votivas de piedra, similares a las funerarias, que pedían salud a este dios lar, que tuvo por lo visto un culto que se extendía más allá del ámbito familiar. Además de los exvotos, en el santuario se encontraron otros objetos que podrían ser parte de ofrendas, como trozos de ánforas o de vidrio. Las dataciones sitúan el culto entre los siglos III y IV, cuando en el imperio romano ya había llegado el cristianismo.
Sobre quién era Berobreo, poco se sabe. Sería un dios familiar que habitaba en las alturas y, a tenor de las inscripciones, se deduce que era una deidad que habitaba en las alturas. El culto a Berobreo se cristianizó después hacia San Andrés en esta zona.
Las aras encontradas en este espacio se encuentran guardadas en los museos de Pontevedra y Vigo.
Las excavaciones en este enclave arrojaron otros datos de interés. Y es que el Facho comenzó a poblarse en el siglo IX antes de Cristo y estuvo habitado hasta el siglo I de nuestra era. Así, se pueden observar los restos de algunos de los recintos que formaban el castro de Beróbriga, con construcciones redondas, ovales y rectangulares. El castro fue deshabitado en tiempos de Augusto, pero siglos después fue “reciclado” como lugar de culto para el dios Berobreo.
En el entorno, además de las antiguas construcciones, llama la atención una garita militar de observación relativamente moderna, que data del siglo XVIII.
Para subir al facho hay que dejar el coche en el aparcamiento habilitado y subir a pie por un camino hasta lo alto del monte.

42°16'34.5"N 8°51'38.2"O

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miércoles

104. San Paio y el tesoro de San Francisco de Asís

Tumba de Cotolay

Desde que el actual papa adoptó el nombre de Francisco se ha vuelto a hablar de la supuesta peregrinación del santo de Asís a Compostela, cuestión de la que solo hablan las leyendas, siempre envueltas en hechos fantásticos. En “50 lugares mágicos de Galicia” dediqué un capítulo a la historia de Cotolay, carbonero compostelano que acogió al santo italiano durante su estancia en Santiago, cuya tumba se encuentra en la entrada del monasterio de San Francisco, no muy lejos de la catedral.
Cotolay habría sido el fundador del cenobio por petición del santo, que había tenido un sueño que propició la instalación de la orden en Santiago de Compostela. Y se hizo en terrenos que pertenecían a San Martiño Pinario, con los que negoció una extensión equivalente a la piel de un buey, que el habilidoso carbonero cortó en tiras finas para agrandar la superficcon matices- está presente en numerosas leyendas fundacionales. La negociación con los propietarios de los terrenos incluyó también el pago de un tributo en truchas, que se realizó hasta hace más de un siglo.
ie. Seguro que les suena esta historia porque -
Pero lo más curioso de toda esta historia fue la financiación. Y es que el propio santo de Asís le dijo a Cotolay dónde se encontraba un tesoro con el que, finalmente, se pagó la edificación.

San Paio do Monte
Visitar el convento de San Francisco y la tumba de Cotolay, no muy lejos de la Praza do Obradoiro, es hacer una parada en uno de los enclaves legendarios de la capital compostelana. Para completar la visita relacionada con esta leyenda se puede visitar el barrio donde vivió Cotolay y donde se encuentra la fuente del tesoro. Partiendo desde el Hotel Monumento San Francisco, donde está la tumba del carbonero, hay que bajar la Costa de San Francisco y luego girar a la derecha por la Rúa Entrerríos. Continuamos por la calle Campo de Santa Isabel, atravesamos el río Sarela y continuamos subiendo por este vial, que cambia de nombre a Casas Novas, hasta llegar a la calle Empedrado. Allí es. La referencia es la capilla de San Paio do Monte. Dice la tradición que la casa del carbonero se encontraba en este barrio. La fuente, y si queda algo del tesoro, están cerca.
La iglesia es románica, del siglo XII, aunque reedificada en el XVIII. El templo, de planta rectangular, es muy austero, tanto en su construcción como en la ornamentación interior.

Coordenadas:
42º 053' 14.6” -8º 033' 19.7”

jueves

103. Valencia do Sil, las costureras convertidas en piedra

Las tres piedras de cuarzo, desde la carretera N-120

Desde la carretera nacional 120, que atraviesa la comarca de Valdeorras, se pueden ver tres piedras blancas sobre Valencia do Sil. Están situadas en el lugar conocido como O Castro, en la parte alta del pueblo. Y destacan especialmente porque son de cuarzo, cuando la mayoría de las piedras del entorno son negras, de pizarra. Las tres rocas son, según la leyenda, tres pastoras o tres costureras, que se atrevieron a desafiar a grandes señores que, como castigo, las convirtieron en piedra.
Este relato es uno de los clásicos, ya que se encuentra en el libro “Las leyendas tradicionales gallegas”, de Leandro Carré Alvarellos.
Par conocer la localización exacta y saber de primera mano cómo es el relato, que ha llegado a nuestros días a través de la tradición oral, preguntamos a todo un experto en la historia, la arqueología y la naturaleza de la comarca de Valdeorras: José Fernández Pérez. Este hombre, que posee un museo etnográfico y de minerales en su propia casa, recogió esta leyenda de boca de una vecina de Valencia do Sil, que contaba entonces con 100 años de edad.
“El caballero Roldán iba persiguiendo a un venado herido por la ladera del monte, por la zona de Vilanuide”, comienza narrando José Fernández Pérez, y prosigue: “Había tres pastoras con ovejas y Roldán las vio tan hermosas que quiso cautivarlas, pero ellas no quisieron. A cambio le pidieron un imposible, que en el pueblo de ellas, Puxades (que era muy seco y en la actualidad no existe), tuviese agua”. “Si eres capaz de traer agua a nuestro pueblo, nosotros nos sacrificamos y marchamos contigo”, le dijeron las pastoras al caballero.
“Aquella noche, el caballero Roldán cogió su espada y cortó un canal. Al día siguiente pasaba agua abundante por al lado de las casas y la gente del pueblo comenzó a gritar: 'Neniñas de Puxades, venid a beber agua del río Xares'”.
Al darse cuenta del prodigio, las tres mozas dijeron: “Estamos perdidas. Él cumplió la palabra y nosotras tenemos que cumplirla también”. Entonces decidieron escapar. “Corrieron por la ladera del río Sil hacia arriba, tenían que pasar del otro lado del río para huir de Roldán y un barquero las ayudó a atravesar el cauce. Llegaron a la otra orilla y subieron por O Castro”, continúa narrando Fernández Pérez.
José Fernández Pérez, en su casa de Vilamartín de Valdeorras
“Roldán llegó al pueblo y no las encontró. Montó en su caballo y fue detrás de ellas. A la altura del Campo de San Roque se encontró con unos peregrinos, que les dijeron que las habían visto en San Miguel de Outeiro cuando llamaban por el barquero”.
“El caballero puso la espada junto al río, se abrieron las aguas y pasó en seco con su caballo. Cuando llegó arriba, se encontró que las tres mozas estaban escondidas debajo de una roca negra, de pizarra, y tomó su espada en la mano y dijo: 'por no cumplir lo que prometisteis, quedáis hechizadas, convertidas en tres piedras blancas', piedras que aun se pueden ver hoy en día.
Y la impronta de Roldán no quedó solo en ese encantamiento. La leyenda recuerda otros prodigios: “Subió a una piedra con su caballo, que entonces era también de pizarra y ahora no, y dio un salto de alrededor de un kilómetro, llegando a Pedrasaez, no concello de A Rúa, y dejó las pisadas del corcel marcadas en la roca”.

Roldán y su espada prodigiosa
El caballero Roldán es protagonista de multitud de leyendas, especialmente en el norte de la Península Ibérica. La historia lo sitúa como uno de los doce pares de Francia, sobrino de Carlomagno y protagonista de numerosas batallas contra los musulmanes. Precisamente murió en una contienda en Roncesvalles, en el año778. Pero las leyendas enaltecen su figura y le hacen protagonista de innumerables prodigios. Por ejemplo, de la apertura del paso de los Pirineos conocido como la Brecha de Roldán, que el caballero abrió con su espada. Y es que Durandarte, así se llamaba su arma preferida, estaba “cargada” con varias reliquias de santos, lo que la hacía tremendamente poderosa. Así, tenía un diente de San Pedro, sangre de San Basilio, cabellos de San Dionisio y un trozo de manto de Santa María. La espada de Roldán, coprotagonista de esta historia, habría sido lanzada al lago de Carucedo, según una leyenda, lago que no queda demasiado lejos de Valdeorras.

La versión de Carré Alvarellos
Como suele ocurrir en numerosas leyendas, hay versiones para todos los gustos. La que recoge el escritor coruñés tiene también como protagonista al caballero Roldán, aunque en este caso el personaje viene a salvar a tres princesas, que estaban presas de los “mouros”. Como sus tropas no podían cruzar el Sil, el caballero dio un enorme salto con su caballo para cruzar el río. Pero antes de que pudiera rescatar a las princesas, las convirtieron en las piedras que hoy se pueden ver en O Castro. El autor coruñés relata esta historia, tras oírla de boca de un anciano de O Barco, que a su vez la había escuchado en un cantar de feria.
Asimismo, según nos indicó José Fernández Pérez, hay distintas versiones de esta leyenda en localidades próximas, como Quiroga y O Bolo. A veces son costureras, otras princesas y en ocasiones pastoras. Pero a veces, solo a veces, las leyendas parecen esconder hechos reales. Así nos lo indicaba José Fernández Pérez: “la leyenda habla de pisadas de caballo en la roca, y en Valencia hay petroglifos de la edad de Bronce. Y en donde se habría posado el caballo, en Pedrasaez, también. Donde están las tres mozas convertidas en piedras blancas hay un castro. Sabemos que los castrexos adoraban a la naturaleza. La simbología de las piedras blancas y nobles, en terrenos en donde nos las hay, que todas son negras, llaman la atención y son dignas de devoción. Puxades, el pueblo de las costureras, tiene un castro también y hay un canal de agua de minería, que viene desde 20 o 30 kilómetros, de la época romana. La leyenda también habla de peregrinos, o sea que el camino de invierno no es una invención de la actualidad, sino que los peregrinos pasaban por aquí desde mucho antes de la Edad Media”.

Se pueden ver desde aquí: 


viernes

102. San Marcos, donde el demonio engañó al santo

Visitamos el entorno del Monte do Gozo, lugar emblemático para los peregrinos que se dirigen a Santiago por el Camino Francés. Este enclave debe su nombre a la alegría de los viajeros que se dirigían a la ciudad y veían desde allí, por primera vez, la urbe y la catedral.
Nuestra visita está dirigida a un austero templo dedicado a San Marcos y que tiene sus orígenes en un antiguo oratorio para los peregrinos dedicado a la Santa Cruz, hasta el que se realizaba una procesión el día de San Marcos, allá por el año 1100. En todo caso, la capilla que se puede ver hoy en día es fruto de una importante remodelación que se realizó con motivo del año santo de 1965.
Pero la presencia de este templo en la recta final del camino de Santiago y su construcción por una leyenda.
Dicen que el propio San Marcos estaba realizando el camino a Compostela, cuando le rebasó un peregrino que llevaba en su cayado numerosas sandalias usadas. Comenzó a contarle al santo los numerosos lugares que conoció en su peregrinaje desde Alemania. Viendo sus conocimientos, San Marcos le preguntó si faltaba mucho para llegar a Santiago, a lo que el extraño contestó que estaba tan lejos, que haría falta gastar otras tantas sandalias como las que llevaba para llegar a destino. El santo, desanimado, desistió de su peregrinación y, antes de regresar por donde había venido, construyó la ermita que se encuentra en el lugar. 
Ofrendas de piedras y otros objetos junto al monumento
El extraño acompañante, no es necesario afirmarlo, era el mismísimo demonio, que logró confundir a San Marcos y hacerlo desistir de su viaje cuando solo faltaban cinco kilómetros. Antes de regresar, el santo habría construido el pequeño templo, con la puerta hacia el Este, contrariamente a las de su época. De todos modos, en la cara Oeste existe una entrada tapiada.
En otras versiones, el peregrino no era el maligno, sino un aventajado que quería llegar primero a este enclave, ya que el que divisase primero la ciudad era considerado “rey” del grupo.

“Humilladero”
En este entorno se cree que estuvo situado un gran “humilladero” o “milladoiro”, lugar donde los peregrinos depositaban una piedra. Se cree que tenía una gran cruz en la cima y la ofrenda permitía a los caminantes lograr cien días de perdón.
Desde 1993 existe en el entorno un monumento de acero y piedra en el que numerosos peregrinos depositan calzado y diferentes objetos personales.
Este enclave también fue escenario de una leyenda narrada en el Códice Calixtino. Corría el año 1080, cuando una veintena de caballeros de Lorraine se dirigían a Compostela, prometiéndose protección mutua ante las adversidades del camino. Sin embargo, uno de los peregrinos cayó enfermo en los Pirineos y el grupo lo abandonó allí. Solo quedo uno de los caballeros con él, hasta que el doliente falleció. En ese momento, el Apóstol los transportó al Monte do Gozo y le pidió al superviviente que explicara a sus compañeros la inutilidad de su peregrinar.
En todo caso, apoyado por esta y otras muchas historias, este enclave se convirtió en el medievo en un lugar con fuerte carga simbólica. Tanto, que muchos peregrinos realizaban los últimos cinco kilómetros de recorrido descalzos.

Cómo llegar
En la carretera que va desde Santiago a Lavacolla, a 1,9 kilómetros de la rotonda hay un desvío a la derecha. Se recorren 110 metros y se gira nuevamente a la derecha. A unos 500 metros está la ermita.

42º 53,372'
-8º 29.668'

El demonio tiene su propio lecho en Galicia:
95. Aldán, la cama del demonio

lunes

101. A Gudiña, un “San Cristóbal” gallego en México

Junto a la iglesia de San Martiño, en A Gudiña, hay una pequeña plaza con una imagen del beato Sebastián de Aparicio, un vecino de la localidad que emigró a México en el lejano siglo XVI. Precisamente es un colectivo de empresarios de la ciudad azteca de Puebla el que donó la escultura, cuando en el año 2000 se realizó un hermanamiento entre ambos pueblos. Y es que Sebastián de Aparicio es venerado en el país americano como el patrono de los automóviles y transportes terrestres y en su nombre se bendicen coches, como aquí se realiza con San Cristóbal.
Sebastián de Aparicio nació en la localidad ourensana en el año 1502 y vivió casi un siglo, hasta que exhaló su último aliento el 25 de febrero de 1600.
Su relación con los caminos y los transportistas es que durante sus primeros años en México diseñó unas carretas inspiradas en las que utilizaba en su pueblo natal para que los indios no tuviesen que llevar cargas pesadas al hombro, como era costumbre. Así, con una ayuda de un carpintero construyó carros y obtuvo permiso para la construcción y la mejora de caminos por los que pudieran transitar sus vehículos.
Tras una vida económicamente holgada y haber enviudado dos veces, en 1575 se hizo fraile franciscano.

Cuerpo incorrupto

Foto flickr
Tras su fallecimiento, el cuerpo de Sebastián de Aparicio se mantiene incorrupto y se puede contemplar en la iglesia de San Francisco, protegido por una urna de cristal. Pero, siempre fue considerado un santo. De hecho, a su cuerpo le faltan algunas partes, porque en la antigüedad los devotos se llevaban algunas partes como reliquia.
En todo caso, es considerado como beato desde 1789, cuando el Vaticano atribuyó -por su intercesión- la curación de un niño que padecía cáncer. El proceso de beatificación contó con el testimonio de 568 personas y se le atribuyeron 968 milagros. En estos momentos hay un proceso abierto para canonizarlo, es decir, para declararlo santo.
Los domingos por la mañana se realiza en Puebla la bendición de automóviles en su nombre.

Curado por una loba

Como todos los santos (beato en este caso) Sebastián de Aparicio cuenta con algún episodio 'sobrenatural' en su historia. Así, cuentan que cuando aun vivía en Ourense padeció peste bubónica, por lo que fue obligado a vivir en una choza para no contagiar la enfermedad. En una ocasión fue mordido por una loba y, con la hemorragia, se curó de la enfermedad.

No es el único santo oriundo de A Gudiña. San Francisco Blanco (Tameirón, 1570) fue martirizado en Japón, por lo que posteriormente fue proclamado santo. Su cráneo se guarda como reliquia en Outarelo (Ourense) y se lleva en la procesión que se realiza cada 5 de enero.

42°03'38.9"N 7°08'25.4"W

42.060796, -7.140388


domingo

10 Milagros, leyendas y curiosidades del Camino Portugués

De los 278.041 peregrinos que hicieron el Camino de Santiago en 2016, casi el 20% eligieron el itinerario portugués, es decir, el que sigue un recorrido de sur a norte, generalmente desde Tui a Compostela. Esta cifra va creciendo año a año (es el segundo itinerario tras el Camino Francés) porque muchos peregrinos se decantan por esta segunda opción tras hacer el primero. 
En base a los lugares recogidos en el libro y en este blog, hemos hecho una pequeña guía para el peregrino que siga esta ruta, en la que se destacan algunos de los milagros, leyendas y curiosidades de este recorrido. Buen viaje.

1. - Empezamos en Tui. Saliendo de la zona urbana en dirección norte se encuentra la capilla de Rebordáns. En su interior se encuentra una imagen que guarda una leyenda milagrosa. Dice la tradición que había una piedra que unas jóvenes, al pasar junto a ella, la arrojaban al río Miño, pero al día siguiente volvía a su emplazamiento original. Se consideró ese hecho como un designio divino, por lo que la piedra se utilizó para esculpir la imagen que se venera en el templo de Rebordáns como la Virgen del Camino.



2. - Siguiendo más al norte, donde se termina el municipio de Mos, cerca de la iglesia de Santiaguiño de Antas, hay un antiguo miliario romano (capítulo 11) que hoy marca los límites de las parroquias de Guizán, Louredo y Vilar. Fue levantado en tiempos de Trajano y marcaba 18.000 pasos desde Tui por la calzada XIX. Lo curioso de este poste ocurrió hace poco más de cien años, cuando intentaron llevarlo a Pontevedra para custodiarlo en el Museo. Los vecinos se negaron porque concedían a esta piedra propiedades fertilizantes para las personas que realizaran el acto sexual junto al pequeño monolito, práctica hoy olvidada, pero recogida por la prensa de entonces y por la memoria de algunos moradores.

3. - Al final el núcleo urbano de Arcade, el peregrino debe cruzar un puente medieval –Ponte Sampaio- en el que se recuerda una importante batalla de los gallegos contra las tropas napoleónicas, hace ahora más de 200 años. Sobre este puente se realizaba un rito llamado “bautismo anticipado”, en el que un padrino ungía con agua del río al bebé cuando aún estaba en el vientre de su madre, con el fin que garantizar que la gestación llegase a buen término (capítulo 21).
4. - Entrando a la ciudad de Pontevedra, el viajero deberá llegar al santuario de la Virgen Peregrina. Además de estar dedicado a los viajeros, la planta del edificio tiene forma de vieira, símbolo de los peregrinos a Santiago. Llama la atención que en la fuente que preside el atrio hay una representación de Hércules venciendo al león de Nemea, en uno de los trabajos. Pero el verdadero significado de esta representación es que se trataría de Teucro, fundador mítico de la ciudad y uno de los protagonistas de la guerra de Troya (página 225).










5. – Saliendo de la ciudad, tras cruzar el puente de O Burgo, el peregrino pasa cerca de la finca bendita por el apóstol Santiago, ubicada en la calle A Santiña. Dice la tradición que en este lugar los frutos maduran antes. No se puede visitar salvo el día de la romería, el 24 de julio.

6. – La siguiente parada es Caldas de Reis. Tras cruzar el río Umia, unos metros a la izquierda, hay una fuente de aguas termales donde el peregrino puede beneficiarse de sus propiedades curativas. Por lo menos así lo creían los romanos, que sostenían que quien calentaba las aguas y las dotaba de propiedades beneficiosas era el dios Edovio. En las excavaciones se encontraron al menos dos aras votivas que mencionan a este dios, depositadas por usuarios que se beneficiaron de sus dones. La reproducción de una de ellas se puede ver en lo alto del balneario que está junto a la fuente.

7. - El Camino Portugués pasa, antes de llegar a Santiago, por Padrón, localidad donde habría desembarcado el cuerpo del apóstol. En la iglesia que está junto al río Sar, debajo del altar mayor, se puede ver el “pedrón”, roca que –según la tradición- sirvió de punto de amarre para la barca que traía los restos del discípulo de Jesús (capítulo 41).





8. – Un poco más adelante en el camino, en Iria Flavia, es obligado visitar la iglesia de Santa María, donde se encuentran un buen número de tumbas de obispos de los primeros años de la iglesia en Galicia. Aunque no se puede ver más que tras las rejas, junto al altar mayor se encuentra la tumba de un obispo cuyo cuerpo se mantuvo incorrupto. Antiguamente se realizaban ritos curativos junto a este cadáver(capítulo 40).



9. –Siguiendo rumbo a Compostela, al peregrino le sorprenderá el Santuario da Escravitude. No solo por el curioso nombre, sino por lo imponente que se levanta en una zona rural, junto a la carretera principal. Aunque hay varios hechos milagrosos en torno a este templo, debe su nombre a que un peregrino que quería curarse de una grave enfermedad, bebió de las aguas del manantial que está debajo del templo y se liberó de la “esclavitud” de la enfermedad (capítulo 30).


10. -Entrando en la ciudad de Santiago, pocos metros antes de llegar a la Catedral hay una fuente y un pequeño oratorio dedicado al Apóstol. Dice la tradición que allí bebieron los toros que trasladaron el cuerpo hasta llegar hasta donde hoy se encuentra el templo (página 185).

miércoles

100. Santa Margarida, la fuente doblemente milagrosa

En esta ocasión visitamos la iglesia de Santa Margarida, en O Val, Narón (A Coruña). Tanto el templo como la fuente que está en el entorno tiene algunas peculiaridades dignas de ver.
Conocí este lugar gracias a las fotografías publicadas por Ángel Gilberto y fue precisamente él quien me puso en la pista sobre algunos de los detalles que rodean este enclave situado en la ruta de peregrinación de San Andrés de Teixido.
El manantial tiene la particularidad de ser doblemente milagroso, según la tradición. Según relata André Pena Graña en su libro "San Andrés de Teixido. El camino mágico de los celtas', los dos caños de la fuente tienen atributos diferentes. Uno es el de Santa Margarida, cuyas aguas son recomendadas contra el meigallo y el mal parto, mientras que la otra surgencia está relacionada con Santa Lucía, por lo que es adecuada para tratar temas de la vista.
La fuente es toda de piedra y tiene en relieve un grabado de la Cruz de Malta de la Orden de San Juan (custodia del santuario de San Andrés de Teixido durante siglos), posiblemente relacionada con un hospital de peregrinos que aún existía a mediados del siglo XVIII.

La puerta, igual que en San Andrés
La puerta principal de la iglesia Santa Margarida fue realizada sobre 1530, al igual que la antigua entrada del famoso santuario de San Andrés, contruida en fechas similares. En la de Narón, la entrada tiene la seña de la casa de los Andrade, un jabalí, y un escudo de armas.
Completan la visita un cruceiro situado en las proximidades del atrio.

Cómo llegar
Desde OVal, en el concello de Narón, hay que seguir un desvío hacia Santa Margarida. Luego seguir las indicaciones que conducen al iglesia. La fuente está, rodeando el templo, por la parte trasera y bajando unas escalinatas.
GPS: 43º 32,931'   -8º 11,966'

jueves

99. Taboadela, la fértil 'cama de San Juan'

A lo largo y ancho de la geografía gallega existen decenas de rocas que la tradición popular atribuye a 'camas de santos' (o vírgenes). Las leyendas las vinculan al paso de mismísimo santo por la localidad. Generalmente tienen formas caprichosas, están cerca de una ermita y se le atribuyen propiedades curativas o de propiciar la fertilidad. Visitamos en esta ocasión una de ellas, en la localidad ourensana de Taboadela (a pocos kilómetros de la capital), que se relaciona con San Juan y que cumple con todos estos requisitos. Incluso con alguno más.
Está situada junto a la capilla dedicada al santo, saliendo de la localidad en dirección Verín. Hay un desvío a la derecha en el kilómetro 17,3 (de la OU-40) que lleva directamente al monte dedicado a este santo.
Parte superior de la 'cama de San Juan'
La pista conduce a una gran explanada de aparcamiento y en una cota más elevada, a la que se accede a través de unas escaleras, está la pequeña iglesia y, aun más arriba, un monumento dedicado a la familia, junto a un modesto mirador.
El entorno está acondicionado para pasar un día de romería, ya que cuenta con mesas de piedra en el entorno e incluso hay un chiringuito en las proximidades.
Pero la 'cama de San Juan' está en la explanada, justo al lado de un sencillo cobertizo. Se trata de una piedra inclinada que, en la parte superior tiene un ligero bajorrelieve que simula -aproximadamente- una forma humana.
Como en tantas otras, las parejas que deseaban tener descendencia debían realizar el acto sexual sobre esta roca en una noche cualquiera. Pero si se hace en la noche de San Juan, el resultado será un hijo varón, según recoge la tradición.

GPS: 42º 14,439' -7º 49,238'