sábado

Flores en la Cama do Demo

Hace unos días pasé por Aldán y paré en la Cama do Demo o Cama do Xudeu, que se encuentra en lo alto de un penedo, junto a la Torre de Aldán.
Normalmente está llena de agua en mal estado, por la falta de drenaje, pero en esta ocasión el agua estaba cubierta de pétalos de flores y tapado con unas cañas.
¿Sería una ofrenda? ¿Una ocurrencia? ¿Un ritual?



Hay más información de este lugar en:

95. Aldán, la cama del demonio

viernes

107. Chamorro, la piedra santa y la aparición

Uno de los referentes religiosos de Ferrol se encuentra en lo que era antiguamente el concello de Serantes: la Virgen del Nordés, conocida popularmente como la ermita de Chamorro. La iglesia está construida abrigando a la Pedra Santa, una roca en la que una leyenda sitúa la aparición de la virgen a unos niños durante una gran  tormenta.
El nombre de Chamorro tiene un curioso origen. Habría surgido de un marinero que, un día de tempestad, se encomendó a esta virgen diciendo “Xa morro”. Con el tiempo derivaría en “Chamorro”.

La Virgen del Nordés

La tradición que da origen al culto y al templo cuenta que en lo alto del monte vivían unos niños huérfanos y pobres. Un día se desató una gran tormenta y los vecinos se dirigieron hacia el alto para proteger a los pequeños. Cuando iban ascendiendo, comprobaron que comenzaba a lucir el sol y se divisaba el arco iris. Encontraron a los niños junto a una roca, que relataron que la virgen se les había aparecido y los había guarecido con su manto. En ese mismo lugar se encontró una imagen, que los vecinos decidieron recoger y depositarla al pie del monte, con el fin de acondicionar un lugar donde venerarla. Como suele ocurrir en otras ocasiones, la leyenda dice que al día siguiente la talla había desaparecido y se encontraba otra vez junto a la piedra. Esta actitud fue interpretada como el deseo de que se construyese una capilla en el lugar de la aparición. Y así fue.

El rito


La romería principal se celebra el lunes de Pascua y es muy concurrida por devotos de toda la comarca. Además de las ofrendas que depositan los devotos en el interior de la iglesia, velas o figuras de cera, es costumbre mojar la mano en el agua bendita que está en una pila junto a la roca y dibujar la cruz que está tallada en la Pena Santa. Esta operación se hace una o tres veces, terminando el rito persignándose o besando la mano.
Este vídeo, realizado por Ángel Gilberto Martínez para la Sociedade Antropolóxica Galega (SAGA), describe fielmente cómo es el rito:






La Virxe do Nordés es considerada protectora de todas las personas de la comarca de Ferrolterra y, muy especialmente de los marineros.
Antiguamente, en el santuario se dejaban escritos en las paredes los nombres de las familias, como un voto de compromiso con la imagen religiosa.
Por otra parte, en el entorno del santuario se encontraron diferentes grabados rupestres y no muy lejos de allí se encuentran otros vestigios prehistóricos.

https://www.google.com/maps/place/Ermita+de+Chamorro/@43.5116279,-8.2397361,14.5z/data=!4m8!1m2!2m1!1schamorro!3m4!1s0x0:0xf0103cc9a86091f1!8m2!3d43.5077289!4d-8.2453197

Cerca de aquí puedes ver:
100. Santa Margarida, la fuente doblemente milagrosa

miércoles

106. Pontevedra, la ruta de los símbolos perdidos

Inauguramos una nueva serie de posts para recorrer rutas urbanas relacionadas con los temas de este blog. Ahora que muchas personas van por la calle murando hacia abajo -más concretamente al teléfono móvil- te propongo una ruta mirando hacia arriba, a símbolos y curiosidades que están en los edificios y que muchas veces pasan desapercibidos. Comenzamos esta serie en la ciudad del Lérez. Si te gustan las leyendas y los mitos, estos son los sitios para visitar en Pontevedra.

Comenzamos en la Praza da Peregrina


El santuario de la Virxe Peregrina es la primera parada. Ya lo contamos alguna vez en este blog, pero lo volvemos a mencionar. Sobre la fuente que hay en la plaza, presidiendo el atrio del templo, hay una imagen que representa a Teucro, el fundador mítico de la ciudad. Este personaje griego es uno de los protagonistas de La Ilíada y a él se le atribuye la fundación de varias ciudades en la Península Ibérica, entre las que se encuentra la ciudad del Lérez. Dice la leyenda que después de la Guerra de Troya, terminó sus días en la ría de Pontevedra, en cuyo interior fundó la urbe. Expulsado de su ciudad natal, había fundado antes Cartagena y Cádiz. Su siguiente escala fue lo que hoy es A Moureira, donde fundó "Helenes", en la actualidad, Pontevedra. La leyenda dice que en su periplo, teucro recogió por el camino a una sirena, la última superviviente de una matanza que acabó con su especie. Se llamaba Leucoíña y el héroe griego quedó enamorado de ella. En un descuido, Leucoiña espacó nadando hacia el final de la ría. Teucro salió ileso de todos los combates da guerra de Troya, recorrió buena parte de Europa fundando ciudades, pero la leyenda dice que se quitó la vida en la Illa de Ons por su amor no correspondido con la sirena.
La representación de Teucro en la Praza da Peregrina es doblemente curiosa. Por una parte, porque es un personaje pagano que preside un templo católico. Esto ocurre muchas veces, mismo en la basílica de Santa María de Pontevedra hay representaciones de héroes griegos y es habitual (aunque siga siendo llamativo). Para solucionarlo, el artista que lo diseñó le puso una cruz por detrás. Pero lo verdaderamente curioso es que en la representación de A Peregrina, Teucro está matando un león, cuando habitualmente se lo presenta tensando un arco, ya que su fama se debe a su puntería con las flechas. El artista que lo esculpió en la fuente de A Peregrina se inspiró en realidad en otro héroe griego, mucho más famoso: Heracles (Hércules), que está cumpliendo uno de los "trabajos": matar al león de Nemea.
Y no es el único sitio donde está esta iconografía de Teucro-Heracles. Si visitas el Museo de Pontevedra, puedes ver objetos del gremio de mareantes donde está representado el fundador de la ciudad del Lérez como Heracles.

Caminamos por la calle Michelena para ver la siguiente estación de esta ruta: las ruinas de Santo Domingo

La estrella "satánica"


Ya lo conté en un post anterior, que llama mucho la atención que una de las estrellas representadas en las ruinas de Santo Domingo (que se puede ver desde la calle, sin necesidad de entrar), tiene la punta hacia abajo. Esta iconografía, que hoy en día es considerada como un elemento satánico, en la época en que fue construido este antiguo monasterio, la interpretación era diferente: las cinco llagas de Cristo. Una interpretación totalmente diferente a la que, a partir del siglo XIX se hizo de los símbolos y de la costumbre de darlos vuelta para representar lo opuesto. Si quieres saber más, lee esta entrada anterior.
Muy cerca de las ruinas, en la calle Chariño, frente al Teatro Principal, hay otras estrella de cinco puntas que llama la atención a los viandantes. Esta tiene el vértice hacia arriba y su significado es muy diferente. Veamos.

La logia Marco Aurelio


Si ves hacia arriba, en la acera opuesta a la entrada del teatro principal, verás que hay una estrella de cinco puntas en lo alto de un edificio de la calle Chariño, cuya entrada está en la actualidad por una calle paralela. Llama la atención esta representación en altorelieve, que no tiene más indicaciones. Hay que buscar en la historia de la ciudad para encontrar la respuesta.
Este inmueble fue ocupado a principios del siglo XX por Javier Pintos Fonseca, concejal entre 1897 y 1901, virtuoso de la guitarra y amante de la lectura, por lo que poseía una gran biblioteca. En el inmueble hay un llamativo símbolo en la parte más alta, que presenta una estrella de cinco puntas sobre un dintel, muy propio de las sociedades ‘secretas’ de la época.
La representación del pentagrama era muy típica en la simbología de la Teosofía, una doctrina promovida por Madame Blavatsky e introducida en España por Mario Roso de Luna. Y Pintos Fonseca perteneció a una logia de teósofos que funcionó en Pontevedra –una de las primeras creadas en España– bajo el nombre de ‘Marco Aurelio’. Esta entidad, que fue fundada en 1911 y fomentaba el estudio comparativo de las religiones, así como la creación de una fraternidad universal entre todos los pueblos.
El pentagrama que corona el inmueble de la calle Chariño representa, para los seguidores de la Teosofía, el microcosmos y el macrocosmos bajo el concepto pitagórico, tan íntimamente ligado a la geometría sagrada. En el interior del inmueble se conservan pocos elementos simbólicos, con la excepción de las figuras de leones que adornaron un restaurante que durante años funcionó bajo el sugerente nombre de ‘El Masón’, actualmente decorado con otra estética. Lo cuento con más detalle en mi libro "50 lugares mágicos de Galicia".

Falso símbolo masónico


Rodeamos el Teatro Principal y visitamos un símbolo aparentemente masónico, aunque se trata en
realidad de un ‘falso símbolo’. En la fachada del Liceo Casino, construido a mediados del siglo XIX, hay una serie de grabados en relieve que acompañan a la palabra ‘LICEO’. Una de ellas tiene un compás y un cartabón, elementos que forman la más conocida grafía masónica. El resto de las representaciones simbolizan las distintas artes.
Sin embargo, el compás y el cartabón no están en realidad en la disposición típica que utiliza la masonería. El resto de los símbolos que hay en la fachada apuntan a que se trata únicamente de una representación de la arquitectura como una de las artes que adornan el Liceo Casino.
Aun nos queda otro inmueble curioso que visitar. Cruzamos la Alameda y vamos hasta la avenida de Colón.

El templo de Helenes


Dos hijos de Javier Pintos, así como otros miembros de su familia, pertenecieron a la masonería, una doctrina que se presume ligada a los antiguos constructores de catedrales y que tuvo un florecimiento en el siglo XIX. Es así que el tío de Javier Pintos, Eulogio Fonseca, fue quien construyó otro de los inmuebles pontevedreses que contienen una clara simbología masónica.
Y es que el edificio ubicado en el Paseo de Colón, que actualmente funciona como sede del archivo provincial, sirvió para la celebración de ‘tenidas’ (reuniones) masónicas de la logia Helenes, una de las dos que existieron en la ciudad.
El inmueble está adornado en el exterior con esfinges, columnas y otras representaciones simbólicas de clara inspiración masónica. El edificio del Paseo de Colón está presidido por dos figuras con cuerpo de león y cabeza de faraón y su cuerpo principal simula un templo griego, adornado con columnas dóricas.
Las esfinges son recurrentes en los edificios masónicos. Así, al igual que el pontevedrés, el templo de Tenerife, e incluso el de Washington del rito escocés, tienen esculturas similares. En otros templos de la orden, en el lugar de la ventana que posee el inmueble pontevedrés se ubica ‘el ojo que todo lo ve’, parte de la simbología propia de esta sociedad.
La presencia de las representaciones egipcias deriva de que algunas logias consideran que la tradición masónica se remonta a la construcción de las pirámides. Asimismo, la fachada que imita un templo griego es del estilo de la masonería y se repite también en numerosos edificios de esta sociedad discreta.
Según los archivos, Eulogio Fonseca alcanzó el grado 18 en la logia pontevedresa y utilizaba el nombre simbólico de Fenelón. Helenes funcionó en Pontevedra entre 1929 y 1937, según consta en los documentos. Anteriormente, entre 1882 y 1889, hubo otra logia en la ciudad que recibió el
nombre de Helénica nº11.
Resulta curioso que este inmueble, claramente masónico, haya sobrevivido a la represión que ejerció Franco contra los masones.

Y aquí termina la ruta.


En Pontevedra puedes ver también:
52. Santuario de las Apariciones de Pontevedra



viernes

La exposición, en el Centro Vitalia de Santiago

Si estáis por Santiago, el Centro Vitalia acoge la exposición de fotos de "50 lugares mágicos de Galicia". Está en el número 8 de la avenida de Lugo de la ciudad.







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domingo

105. Facho de Donón, el santuario del dios Berobreo


La primera vez que subí al Facho de Donón comprendí porqué nuestros antepasados creían que en ese enclave moraba un dios. Y es que desde lo alto, donde se encontraba el santuario del dios Berobreo es uno de los lugares más bonitos de Galicia. Yo lo tengo entre mis preferidos. Puedes girar 360 grados y ver Cabo Udra, la desembocadura de la ría de Pontevedra, el archipiélago de Ons, mar abierto, las islas Cíes y toda la costa sur de la ría de Vigo, hasta Monteferro. Pero traemos este lugar a este blog porque en lo alto del Facho se encuentra el santuario galaico-romano con mayor número de exvotos de la Península Ibérica. Nada menos que 174 se han encontrado aquí, de diferentes tamaños y con distintas inscripciones. La mayoría de ellas hace mención a “DEO LARI BEROBREO” y, en algunas de ellas se puede leer la inscripción “PRO SALUTE”. Son aras votivas de piedra, similares a las funerarias, que pedían salud a este dios lar, que tuvo por lo visto un culto que se extendía más allá del ámbito familiar. Además de los exvotos, en el santuario se encontraron otros objetos que podrían ser parte de ofrendas, como trozos de ánforas o de vidrio. Las dataciones sitúan el culto entre los siglos III y IV, cuando en el imperio romano ya había llegado el cristianismo.
Sobre quién era Berobreo, poco se sabe. Sería un dios familiar que habitaba en las alturas y, a tenor de las inscripciones, se deduce que era una deidad que habitaba en las alturas. El culto a Berobreo se cristianizó después hacia San Andrés en esta zona.
Las aras encontradas en este espacio se encuentran guardadas en los museos de Pontevedra y Vigo.
Las excavaciones en este enclave arrojaron otros datos de interés. Y es que el Facho comenzó a poblarse en el siglo IX antes de Cristo y estuvo habitado hasta el siglo I de nuestra era. Así, se pueden observar los restos de algunos de los recintos que formaban el castro de Beróbriga, con construcciones redondas, ovales y rectangulares. El castro fue deshabitado en tiempos de Augusto, pero siglos después fue “reciclado” como lugar de culto para el dios Berobreo.
En el entorno, además de las antiguas construcciones, llama la atención una garita militar de observación relativamente moderna, que data del siglo XVIII.
Si no lo conocéis, tenéis que visitarlo. Es uno de los rincones secretos de la Galicia mágica.
 Para subir al facho hay que dejar el coche en el aparcamiento habilitado y subir a pie por un camino hasta lo alto del monte.

42°16'34.5"N 8°51'38.2"O

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miércoles

104. San Paio y el tesoro de San Francisco de Asís

Tumba de Cotolay

Desde que el actual papa adoptó el nombre de Francisco se ha vuelto a hablar de la supuesta peregrinación del santo de Asís a Compostela, cuestión de la que solo hablan las leyendas, siempre envueltas en hechos fantásticos. En “50 lugares mágicos de Galicia” dediqué un capítulo a la historia de Cotolay, carbonero compostelano que acogió al santo italiano durante su estancia en Santiago, cuya tumba se encuentra en la entrada del monasterio de San Francisco, no muy lejos de la catedral.
Cotolay habría sido el fundador del cenobio por petición del santo, que había tenido un sueño que propició la instalación de la orden en Santiago de Compostela. Y se hizo en terrenos que pertenecían a San Martiño Pinario, con los que negoció una extensión equivalente a la piel de un buey, que el habilidoso carbonero cortó en tiras finas para agrandar la superficcon matices- está presente en numerosas leyendas fundacionales. La negociación con los propietarios de los terrenos incluyó también el pago de un tributo en truchas, que se realizó hasta hace más de un siglo.
ie. Seguro que les suena esta historia porque -
Pero lo más curioso de toda esta historia fue la financiación. Y es que el propio santo de Asís le dijo a Cotolay dónde se encontraba un tesoro con el que, finalmente, se pagó la edificación.

San Paio do Monte
Visitar el convento de San Francisco y la tumba de Cotolay, no muy lejos de la Praza do Obradoiro, es hacer una parada en uno de los enclaves legendarios de la capital compostelana. Para completar la visita relacionada con esta leyenda se puede visitar el barrio donde vivió Cotolay y donde se encuentra la fuente del tesoro. Partiendo desde el Hotel Monumento San Francisco, donde está la tumba del carbonero, hay que bajar la Costa de San Francisco y luego girar a la derecha por la Rúa Entrerríos. Continuamos por la calle Campo de Santa Isabel, atravesamos el río Sarela y continuamos subiendo por este vial, que cambia de nombre a Casas Novas, hasta llegar a la calle Empedrado. Allí es. La referencia es la capilla de San Paio do Monte. Dice la tradición que la casa del carbonero se encontraba en este barrio. La fuente, y si queda algo del tesoro, están cerca.
La iglesia es románica, del siglo XII, aunque reedificada en el XVIII. El templo, de planta rectangular, es muy austero, tanto en su construcción como en la ornamentación interior.

Coordenadas:
42º 053' 14.6” -8º 033' 19.7”

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jueves

103. Valencia do Sil, las costureras convertidas en piedra

Las tres piedras de cuarzo, desde la carretera N-120

Desde la carretera nacional 120, que atraviesa la comarca de Valdeorras, se pueden ver tres piedras blancas sobre Valencia do Sil. Están situadas en el lugar conocido como O Castro, en la parte alta del pueblo. Y destacan especialmente porque son de cuarzo, cuando la mayoría de las piedras del entorno son negras, de pizarra. Las tres rocas son, según la leyenda, tres pastoras o tres costureras, que se atrevieron a desafiar a grandes señores que, como castigo, las convirtieron en piedra.
Este relato es uno de los clásicos, ya que se encuentra en el libro “Las leyendas tradicionales gallegas”, de Leandro Carré Alvarellos.
Par conocer la localización exacta y saber de primera mano cómo es el relato, que ha llegado a nuestros días a través de la tradición oral, preguntamos a todo un experto en la historia, la arqueología y la naturaleza de la comarca de Valdeorras: José Fernández Pérez. Este hombre, que posee un museo etnográfico y de minerales en su propia casa, recogió esta leyenda de boca de una vecina de Valencia do Sil, que contaba entonces con 100 años de edad.
“El caballero Roldán iba persiguiendo a un venado herido por la ladera del monte, por la zona de Vilanuide”, comienza narrando José Fernández Pérez, y prosigue: “Había tres pastoras con ovejas y Roldán las vio tan hermosas que quiso cautivarlas, pero ellas no quisieron. A cambio le pidieron un imposible, que en el pueblo de ellas, Puxades (que era muy seco y en la actualidad no existe), tuviese agua”. “Si eres capaz de traer agua a nuestro pueblo, nosotros nos sacrificamos y marchamos contigo”, le dijeron las pastoras al caballero.
“Aquella noche, el caballero Roldán cogió su espada y cortó un canal. Al día siguiente pasaba agua abundante por al lado de las casas y la gente del pueblo comenzó a gritar: 'Neniñas de Puxades, venid a beber agua del río Xares'”.
Al darse cuenta del prodigio, las tres mozas dijeron: “Estamos perdidas. Él cumplió la palabra y nosotras tenemos que cumplirla también”. Entonces decidieron escapar. “Corrieron por la ladera del río Sil hacia arriba, tenían que pasar del otro lado del río para huir de Roldán y un barquero las ayudó a atravesar el cauce. Llegaron a la otra orilla y subieron por O Castro”, continúa narrando Fernández Pérez.
José Fernández Pérez, en su casa de Vilamartín de Valdeorras
“Roldán llegó al pueblo y no las encontró. Montó en su caballo y fue detrás de ellas. A la altura del Campo de San Roque se encontró con unos peregrinos, que les dijeron que las habían visto en San Miguel de Outeiro cuando llamaban por el barquero”.
“El caballero puso la espada junto al río, se abrieron las aguas y pasó en seco con su caballo. Cuando llegó arriba, se encontró que las tres mozas estaban escondidas debajo de una roca negra, de pizarra, y tomó su espada en la mano y dijo: 'por no cumplir lo que prometisteis, quedáis hechizadas, convertidas en tres piedras blancas', piedras que aun se pueden ver hoy en día.
Y la impronta de Roldán no quedó solo en ese encantamiento. La leyenda recuerda otros prodigios: “Subió a una piedra con su caballo, que entonces era también de pizarra y ahora no, y dio un salto de alrededor de un kilómetro, llegando a Pedrasaez, no concello de A Rúa, y dejó las pisadas del corcel marcadas en la roca”.

Roldán y su espada prodigiosa
El caballero Roldán es protagonista de multitud de leyendas, especialmente en el norte de la Península Ibérica. La historia lo sitúa como uno de los doce pares de Francia, sobrino de Carlomagno y protagonista de numerosas batallas contra los musulmanes. Precisamente murió en una contienda en Roncesvalles, en el año778. Pero las leyendas enaltecen su figura y le hacen protagonista de innumerables prodigios. Por ejemplo, de la apertura del paso de los Pirineos conocido como la Brecha de Roldán, que el caballero abrió con su espada. Y es que Durandarte, así se llamaba su arma preferida, estaba “cargada” con varias reliquias de santos, lo que la hacía tremendamente poderosa. Así, tenía un diente de San Pedro, sangre de San Basilio, cabellos de San Dionisio y un trozo de manto de Santa María. La espada de Roldán, coprotagonista de esta historia, habría sido lanzada al lago de Carucedo, según una leyenda, lago que no queda demasiado lejos de Valdeorras.

La versión de Carré Alvarellos
Como suele ocurrir en numerosas leyendas, hay versiones para todos los gustos. La que recoge el escritor coruñés tiene también como protagonista al caballero Roldán, aunque en este caso el personaje viene a salvar a tres princesas, que estaban presas de los “mouros”. Como sus tropas no podían cruzar el Sil, el caballero dio un enorme salto con su caballo para cruzar el río. Pero antes de que pudiera rescatar a las princesas, las convirtieron en las piedras que hoy se pueden ver en O Castro. El autor coruñés relata esta historia, tras oírla de boca de un anciano de O Barco, que a su vez la había escuchado en un cantar de feria.
Asimismo, según nos indicó José Fernández Pérez, hay distintas versiones de esta leyenda en localidades próximas, como Quiroga y O Bolo. A veces son costureras, otras princesas y en ocasiones pastoras. Pero a veces, solo a veces, las leyendas parecen esconder hechos reales. Así nos lo indicaba José Fernández Pérez: “la leyenda habla de pisadas de caballo en la roca, y en Valencia hay petroglifos de la edad de Bronce. Y en donde se habría posado el caballo, en Pedrasaez, también. Donde están las tres mozas convertidas en piedras blancas hay un castro. Sabemos que los castrexos adoraban a la naturaleza. La simbología de las piedras blancas y nobles, en terrenos en donde nos las hay, que todas son negras, llaman la atención y son dignas de devoción. Puxades, el pueblo de las costureras, tiene un castro también y hay un canal de agua de minería, que viene desde 20 o 30 kilómetros, de la época romana. La leyenda también habla de peregrinos, o sea que el camino de invierno no es una invención de la actualidad, sino que los peregrinos pasaban por aquí desde mucho antes de la Edad Media”.

Se pueden ver desde aquí: 


viernes

102. San Marcos, donde el demonio engañó al santo

Visitamos el entorno del Monte do Gozo, lugar emblemático para los peregrinos que se dirigen a Santiago por el Camino Francés. Este enclave debe su nombre a la alegría de los viajeros que se dirigían a la ciudad y veían desde allí, por primera vez, la urbe y la catedral.
Nuestra visita está dirigida a un austero templo dedicado a San Marcos y que tiene sus orígenes en un antiguo oratorio para los peregrinos dedicado a la Santa Cruz, hasta el que se realizaba una procesión el día de San Marcos, allá por el año 1100. En todo caso, la capilla que se puede ver hoy en día es fruto de una importante remodelación que se realizó con motivo del año santo de 1965.
Pero la presencia de este templo en la recta final del camino de Santiago y su construcción por una leyenda.
Dicen que el propio San Marcos estaba realizando el camino a Compostela, cuando le rebasó un peregrino que llevaba en su cayado numerosas sandalias usadas. Comenzó a contarle al santo los numerosos lugares que conoció en su peregrinaje desde Alemania. Viendo sus conocimientos, San Marcos le preguntó si faltaba mucho para llegar a Santiago, a lo que el extraño contestó que estaba tan lejos, que haría falta gastar otras tantas sandalias como las que llevaba para llegar a destino. El santo, desanimado, desistió de su peregrinación y, antes de regresar por donde había venido, construyó la ermita que se encuentra en el lugar. 
Ofrendas de piedras y otros objetos junto al monumento
El extraño acompañante, no es necesario afirmarlo, era el mismísimo demonio, que logró confundir a San Marcos y hacerlo desistir de su viaje cuando solo faltaban cinco kilómetros. Antes de regresar, el santo habría construido el pequeño templo, con la puerta hacia el Este, contrariamente a las de su época. De todos modos, en la cara Oeste existe una entrada tapiada.
En otras versiones, el peregrino no era el maligno, sino un aventajado que quería llegar primero a este enclave, ya que el que divisase primero la ciudad era considerado “rey” del grupo.

“Humilladero”
En este entorno se cree que estuvo situado un gran “humilladero” o “milladoiro”, lugar donde los peregrinos depositaban una piedra. Se cree que tenía una gran cruz en la cima y la ofrenda permitía a los caminantes lograr cien días de perdón.
Desde 1993 existe en el entorno un monumento de acero y piedra en el que numerosos peregrinos depositan calzado y diferentes objetos personales.
Este enclave también fue escenario de una leyenda narrada en el Códice Calixtino. Corría el año 1080, cuando una veintena de caballeros de Lorraine se dirigían a Compostela, prometiéndose protección mutua ante las adversidades del camino. Sin embargo, uno de los peregrinos cayó enfermo en los Pirineos y el grupo lo abandonó allí. Solo quedo uno de los caballeros con él, hasta que el doliente falleció. En ese momento, el Apóstol los transportó al Monte do Gozo y le pidió al superviviente que explicara a sus compañeros la inutilidad de su peregrinar.
En todo caso, apoyado por esta y otras muchas historias, este enclave se convirtió en el medievo en un lugar con fuerte carga simbólica. Tanto, que muchos peregrinos realizaban los últimos cinco kilómetros de recorrido descalzos.

Cómo llegar
En la carretera que va desde Santiago a Lavacolla, a 1,9 kilómetros de la rotonda hay un desvío a la derecha. Se recorren 110 metros y se gira nuevamente a la derecha. A unos 500 metros está la ermita.

42º 53,372'
-8º 29.668'

El demonio tiene su propio lecho en Galicia:
95. Aldán, la cama del demonio