viernes, 17 de noviembre de 2017

102. San Marcos, donde el demonio engañó al santo

Visitamos el entorno del Monte do Gozo, lugar emblemático para los peregrinos que se dirigen a Santiago por el Camino Francés. Este enclave debe su nombre a la alegría de los viajeros que se dirigían a la ciudad y veían desde allí, por primera vez, la urbe y la catedral.
Nuestra visita está dirigida a un austero templo dedicado a San Marcos y que tiene sus orígenes en un antiguo oratorio para los peregrinos dedicado a la Santa Cruz, hasta el que se realizaba una procesión el día de San Marcos, allá por el año 1100. En todo caso, la capilla que se puede ver hoy en día es fruto de una importante remodelación que se realizó con motivo del año santo de 1965.
Pero la presencia de este templo en la recta final del camino de Santiago y su construcción por una leyenda.
Dicen que el propio San Marcos estaba realizando el camino a Compostela, cuando le rebasó un peregrino que llevaba en su cayado numerosas sandalias usadas. Comenzó a contarle al santo los numerosos lugares que conoció en su peregrinaje desde Alemania. Viendo sus conocimientos, San Marcos le preguntó si faltaba mucho para llegar a Santiago, a lo que el extraño contestó que estaba tan lejos, que haría falta gastar otras tantas sandalias como las que llevaba para llegar a destino. El santo, desanimado, desistió de su peregrinación y, antes de regresar por donde había venido, construyó la ermita que se encuentra en el lugar. 
Ofrendas de piedras y otros objetos junto al monumento
El extraño acompañante, no es necesario afirmarlo, era el mismísimo demonio, que logró confundir a San Marcos y hacerlo desistir de su viaje cuando solo faltaban cinco kilómetros. Antes de regresar, el santo habría construido el pequeño templo, con la puerta hacia el Este, contrariamente a las de su época. De todos modos, en la cara Oeste existe una entrada tapiada.
En otras versiones, el peregrino no era el maligno, sino un aventajado que quería llegar primero a este enclave, ya que el que divisase primero la ciudad era considerado “rey” del grupo.

“Humilladero”
En este entorno se cree que estuvo situado un gran “humilladero” o “milladoiro”, lugar donde los peregrinos depositaban una piedra. Se cree que tenía una gran cruz en la cima y la ofrenda permitía a los caminantes lograr cien días de perdón.
Desde 1993 existe en el entorno un monumento de acero y piedra en el que numerosos peregrinos depositan calzado y diferentes objetos personales.
Este enclave también fue escenario de una leyenda narrada en el Códice Calixtino. Corría el año 1080, cuando una veintena de caballeros de Lorraine se dirigían a Compostela, prometiéndose protección mutua ante las adversidades del camino. Sin embargo, uno de los peregrinos cayó enfermo en los Pirineos y el grupo lo abandonó allí. Solo quedo uno de los caballeros con él, hasta que el doliente falleció. En ese momento, el Apóstol los transportó al Monte do Gozo y le pidió al superviviente que explicara a sus compañeros la inutilidad de su peregrinar.
En todo caso, apoyado por esta y otras muchas historias, este enclave se convirtió en el medievo en un lugar con fuerte carga simbólica. Tanto, que muchos peregrinos realizaban los últimos cinco kilómetros de recorrido descalzos.

Cómo llegar
En la carretera que va desde Santiago a Lavacolla, a 1,9 kilómetros de la rotonda hay un desvío a la derecha. Se recorren 110 metros y se gira nuevamente a la derecha. A unos 500 metros está la ermita.

42º 53,372'
-8º 29.668'


lunes, 6 de noviembre de 2017

101. A Gudiña, un “San Cristóbal” gallego en México

Junto a la iglesia de San Martiño, en A Gudiña, hay una pequeña plaza con una imagen del beato Sebastián de Aparicio, un vecino de la localidad que emigró a México en el lejano siglo XVI. Precisamente es un colectivo de empresarios de la ciudad azteca de Puebla el que donó la escultura, cuando en el año 2000 se realizó un hermanamiento entre ambos pueblos. Y es que Sebastián de Aparicio es venerado en el país americano como el patrono de los automóviles y transportes terrestres y en su nombre se bendicen coches, como aquí se realiza con San Cristóbal.
Sebastián de Aparicio nació en la localidad ourensana en el año 1502 y vivió casi un siglo, hasta que exhaló su último aliento el 25 de febrero de 1600.
Su relación con los caminos y los transportistas es que durante sus primeros años en México diseñó unas carretas inspiradas en las que utilizaba en su pueblo natal para que los indios no tuviesen que llevar cargas pesadas al hombro, como era costumbre. Así, con una ayuda de un carpintero construyó carros y obtuvo permiso para la construcción y la mejora de caminos por los que pudieran transitar sus vehículos.
Tras una vida económicamente holgada y haber enviudado dos veces, en 1575 se hizo fraile franciscano.

Cuerpo incorrupto

Foto flickr
Tras su fallecimiento, el cuerpo de Sebastián de Aparicio se mantiene incorrupto y se puede contemplar en la iglesia de San Francisco, protegido por una urna de cristal. Pero, siempre fue considerado un santo. De hecho, a su cuerpo le faltan algunas partes, porque en la antigüedad los devotos se llevaban algunas partes como reliquia.
En todo caso, es considerado como beato desde 1789, cuando el Vaticano atribuyó -por su intercesión- la curación de un niño que padecía cáncer. El proceso de beatificación contó con el testimonio de 568 personas y se le atribuyeron 968 milagros. En estos momentos hay un proceso abierto para canonizarlo, es decir, para declararlo santo.
Los domingos por la mañana se realiza en Puebla la bendición de automóviles en su nombre.

Curado por una loba

Como todos los santos (beato en este caso) Sebastián de Aparicio cuenta con algún episodio 'sobrenatural' en su historia. Así, cuentan que cuando aun vivía en Ourense padeció peste bubónica, por lo que fue obligado a vivir en una choza para no contagiar la enfermedad. En una ocasión fue mordido por una loba y, con la hemorragia, se curó de la enfermedad.

No es el único santo oriundo de A Gudiña. San Francisco Blanco (Tameirón, 1570) fue martirizado en Japón, por lo que posteriormente fue proclamado santo. Su cráneo se guarda como reliquia en Outarelo (Ourense) y se lleva en la procesión que se realiza cada 5 de enero.

42°03'38.9"N 7°08'25.4"W

42.060796, -7.140388


domingo, 2 de abril de 2017

10 Milagros, leyendas y curiosidades del Camino Portugués

De los 278.041 peregrinos que hicieron el Camino de Santiago en 2016, casi el 20% eligieron el itinerario portugués, es decir, el que sigue un recorrido de sur a norte, generalmente desde Tui a Compostela. Esta cifra va creciendo año a año (es el segundo itinerario tras el Camino Francés) porque muchos peregrinos se decantan por esta segunda opción tras hacer el primero. 
En base a los lugares recogidos en el libro y en este blog, hemos hecho una pequeña guía para el peregrino que siga esta ruta, en la que se destacan algunos de los milagros, leyendas y curiosidades de este recorrido. Buen viaje.

1. - Empezamos en Tui. Saliendo de la zona urbana en dirección norte se encuentra la capilla de Rebordáns. En su interior se encuentra una imagen que guarda una leyenda milagrosa. Dice la tradición que había una piedra que unas jóvenes, al pasar junto a ella, la arrojaban al río Miño, pero al día siguiente volvía a su emplazamiento original. Se consideró ese hecho como un designio divino, por lo que la piedra se utilizó para esculpir la imagen que se venera en el templo de Rebordáns como la Virgen del Camino.



2. - Siguiendo más al norte, donde se termina el municipio de Mos, cerca de la iglesia de Santiaguiño de Antas, hay un antiguo miliario romano (capítulo 11) que hoy marca los límites de las parroquias de Guizán, Louredo y Vilar. Fue levantado en tiempos de Trajano y marcaba 18.000 pasos desde Tui por la calzada XIX. Lo curioso de este poste ocurrió hace poco más de cien años, cuando intentaron llevarlo a Pontevedra para custodiarlo en el Museo. Los vecinos se negaron porque concedían a esta piedra propiedades fertilizantes para las personas que realizaran el acto sexual junto al pequeño monolito, práctica hoy olvidada, pero recogida por la prensa de entonces y por la memoria de algunos moradores.

3. - Al final el núcleo urbano de Arcade, el peregrino debe cruzar un puente medieval –Ponte Sampaio- en el que se recuerda una importante batalla de los gallegos contra las tropas napoleónicas, hace ahora más de 200 años. Sobre este puente se realizaba un rito llamado “bautismo anticipado”, en el que un padrino ungía con agua del río al bebé cuando aún estaba en el vientre de su madre, con el fin que garantizar que la gestación llegase a buen término (capítulo 21).
4. - Entrando a la ciudad de Pontevedra, el viajero deberá llegar al santuario de la Virgen Peregrina. Además de estar dedicado a los viajeros, la planta del edificio tiene forma de vieira, símbolo de los peregrinos a Santiago. Llama la atención que en la fuente que preside el atrio hay una representación de Hércules venciendo al león de Nemea, en uno de los trabajos. Pero el verdadero significado de esta representación es que se trataría de Teucro, fundador mítico de la ciudad y uno de los protagonistas de la guerra de Troya (página 225).










5. – Saliendo de la ciudad, tras cruzar el puente de O Burgo, el peregrino pasa cerca de la finca bendita por el apóstol Santiago, ubicada en la calle A Santiña. Dice la tradición que en este lugar los frutos maduran antes. No se puede visitar salvo el día de la romería, el 24 de julio.

6. – La siguiente parada es Caldas de Reis. Tras cruzar el río Umia, unos metros a la izquierda, hay una fuente de aguas termales donde el peregrino puede beneficiarse de sus propiedades curativas. Por lo menos así lo creían los romanos, que sostenían que quien calentaba las aguas y las dotaba de propiedades beneficiosas era el dios Edovio. En las excavaciones se encontraron al menos dos aras votivas que mencionan a este dios, depositadas por usuarios que se beneficiaron de sus dones. La reproducción de una de ellas se puede ver en lo alto del balneario que está junto a la fuente.

7. - El Camino Portugués pasa, antes de llegar a Santiago, por Padrón, localidad donde habría desembarcado el cuerpo del apóstol. En la iglesia que está junto al río Sar, debajo del altar mayor, se puede ver el “pedrón”, roca que –según la tradición- sirvió de punto de amarre para la barca que traía los restos del discípulo de Jesús (capítulo 41).





8. – Un poco más adelante en el camino, en Iria Flavia, es obligado visitar la iglesia de Santa María, donde se encuentran un buen número de tumbas de obispos de los primeros años de la iglesia en Galicia. Aunque no se puede ver más que tras las rejas, junto al altar mayor se encuentra la tumba de un obispo cuyo cuerpo se mantuvo incorrupto. Antiguamente se realizaban ritos curativos junto a este cadáver(capítulo 40).



9. –Siguiendo rumbo a Compostela, al peregrino le sorprenderá el Santuario da Escravitude. No solo por el curioso nombre, sino por lo imponente que se levanta en una zona rural, junto a la carretera principal. Aunque hay varios hechos milagrosos en torno a este templo, debe su nombre a que un peregrino que quería curarse de una grave enfermedad, bebió de las aguas del manantial que está debajo del templo y se liberó de la “esclavitud” de la enfermedad (capítulo 30).


10. -Entrando en la ciudad de Santiago, pocos metros antes de llegar a la Catedral hay una fuente y un pequeño oratorio dedicado al Apóstol. Dice la tradición que allí bebieron los toros que trasladaron el cuerpo hasta llegar hasta donde hoy se encuentra el templo (página 185).