domingo, 31 de enero de 2016

El rito perdido de ‘Medir con candeas’



Cuando salió a la venta ‘50 lugares mágicos de Galicia’, la romería de San Blas de Aguete (Marín-Pontevedra), que se incluye en el libro, se celebraba en el Pazo de Aguete, que es propiedad privada. En el libro cuento dos tradiciones que se realizaban en la capilla: la de los croques y la de Medir con ‘candeas’ o ‘cadeas’. Por motivos que no vienen al caso, desde hace unos años la cita con San Blas de Aguete se celebra en la iglesia parroquial de Seixo y no en la capilla del Pazo.
Actualmente, antes y después de los oficios religiosos, los vecinos más devotos del santo utilizan una pequeña imagen de San Blas para realizar los croques en la cabeza y pasan la imagen del santo por el cuello. Concretamente, dice la tradición que hay que pasar la imagen primero por la garganta, por el lado izquierdo, después por el derecho y luego dar tres croques encima de la cabeza. Cuentan que San Blas era médico de profesión y salvó a un niño de morir atragantado con una espina de pescado, por eso se pide su intercesión para problemas de garganta y cabeza.
Sin embargo, cuando la romería tenía lugar en el Pazo de Aguete, se realizaba un rito que no se celebró en las últimas ediciones y que llevaba el nombre de ‘Medir con candeas’, en el que un hilo cubierto de cera centraba una práctica que realizaban muchos fieles el día de la romería. Según explicó una vecina de la localidad, primero se compraban unas madejas de hilo grandes y, en el Pazo, se derretía la cera de las velas y de los exvotos ofrecidos al santo el año anterior. Los hilos se introducían en esa cera y luego se colgaban de cordeles en los jardines para que se secaran.
El día de San Blas, “el proceso comenzaba midiendo primero el alto por la parte delantera del cuerpo y con el mismo trozo de ‘candea’ se medían el cuello y el tórax. Si al afectado le dolía alguna parte concreta del cuerpo o la ‘ofrecía’ mediante un exvoto de cera (mano, pie, etc.), esa parte también se medía. Mientras, en cada medición se repetía una frase a modo de oración”, según explica una vecina.
Después, la medidora enrollaba la ‘candea’ y se le hacía un nudo. Se cogían unas piedras de la parte de fuera del recinto del Pazo, del camino real, “las colocaban pegadas al muro de fuera del recinto, aunque por la parte de dentro, y allí se quemaban para alejar los males, las enfermedades o los meigallos”, añade.
En el caso de que la persona hiciese la ofrenda para un familiar que no podía asistir, se llevaban la ‘candea’ para casa y se repetía el ritual de medir, enrollar el cordel, anudarla y quemarla junto con algún objeto de ese familiar.
Posiblemente, el nombre de ‘candea’ y la presencia de cera en este rito perdido desde hace unos años podría estar relacionado con la fiesta de la Candelaria, que se celebra un día antes que San Blas.

sábado, 9 de enero de 2016

96. El Jesús de A Corticela

Un hombre deposita un pedido en la imagen
Visitamos en esta ocasión la capilla de A Corticela, integrada en la Catedral de Santiago. Se trata de un antiguo oratorio que fue destruido en el siglo IX por Almanzor y reconstruido dos siglos más tarde. Aunque en un principio estaba separado de la Catedral, posteriormente se integró en el templo. Se puede acceder por un pasadizo situado en el crucero norte.
En el tímpano tiene una representación de la adoración de los Reyes Magos, pero lo que nos interesa está entrando a la izquierda. Se trata de una representación de Jesús en el Huerto de los Olivos, hecha en granito policromado y que data del siglo XV.
La imagen en cuestión es famosa por las peticiones que se le realizan, especialmente jóvenes y estudiantes. Tantas, que en la parte inferior tiene un pequeño cesto de mimbre donde se colocan los papeles con los pedidos. Según hemos visto en varias ocasiones, los devotos dejan caer los papeles a través del hueco que forman los brazos de Jesús y apuntan para que el pedido caiga sobre la cesta, como una forma de reafirmar que el deseo se cumplirá.
Tumba sueva y pila bautismal
Es uno de los pocos ritos que aun se pueden realizar en el interior de la Catedral, desde que la columna del Pórtico de la Gloria está vallado y no se puede tocar (antes se pedian cinco deseos apoyando una mano en un hueco donde caben los cinco dedos).
En la misma capilla de A Corticela se puede ver una de las tumbas más antiguas del templo, de la época sueva. Este espacio de oración está dedicado especialmente a los extranjeros y los peregrinos, que oían misa en este recinto.
También llaman la atención las campanas del exterior, protegidas por vallas de hierro, lo que le impiden que cumplan con su función.