miércoles, 25 de abril de 2012

55. Covelo, dioses y seres mitológicos en una aldea


'Avenida' Manuel Barreiro Cabanelas
Aunque quizá no coincida del todo con la línea de este blog, quisiera recomendarles en esta ocasión una visita a una aldea diferente, transformada en la primera mitad del siglo pasado por un benefactor que hizo fortuna en Brasil, construyó escuelas junto a la aldea y donó viviendas a numerosos vecinos que quisieron quedarse a vivir en este lugar. Pero lo más curioso de Covelo, en el municipio pontevedrés de A Lama, es que las casas que mandó edificar, así como fuentes hórreos y otros elementos de la aldea, están adornados con bajorrelieves y esculturas. Algunas son simples escenas de la vida cotidiana, pero otras representan dioses de la mitología clásica, seres como harpías o grifos y otras curiosidades que alimentan la pertenencia de Manuel Barreiro Cabanelas a la masonería o alguna otra sociedad de raíces esotéricas.
Pero antes, visitamos el poblado.
A medida que la carretera se va aproximando a Covelo, se torna más estrecha y rugosa. Alrededor de las casas, campos de cultivo y ganado en los prados. Nada que haga pensar que se trata de una aldea diferente.
Marte y Venus
La entrada principal es la ‘Avenida’ Manuel Barreiro Cabanelas, llamada así en honor al vecino benefactor. Aunque apenas tiene aceras, las casas que hay a ambos lados merecen una atenta observación. Lo más interesante está en lo alto de las paredes de las viviendas, coronando los hórreos y adornando los balcones.
Harpías y antorcha encendida
En una de las paredes se puede ver una representación de los dioses Venus y Marte, labrados en piedra, que recuerda a la pintura de Botticelli. Esta representación podría tener una interpretación esotérica, porque para los neoplatónicos, el influjo benéfico de Venus era capaz de apaciguar a Marte. Por eso su representación se usó como talismán entre los círculos neoplatónicos y ocultistas del Renacimiento.
Caduceo
Siguiendo por la avenida, en otra vivienda hay una escena con harpías y un niño con una antorcha encendida, símbolo de conocimiento.
Más allá, un caduceo de Hermes/Mercurio, que es un símbolo vinculado -desde el Egipto helenístico- con la figura de Hermes Trismegisto.
En lo alto de otra casa se puede ver un grupo de monos vestidos mirando una obra de arte. En lo alto de los tejados, flanqueando puertas de entrada, e incluso coronando los hórreos, pueden verse esculturas que recuerdan seres de la mitología clásica.
La curiosa aldea tiene estos grabados por la financiación de un vecino al que se le atribuía su pertenencia a la masonería y alguna leyenda negra.


El ‘Conde Cabanelas’
Bajorrelieve con monos vestidos
Todos los vecinos de Covelo conocen la historia de Manuel Barreiro, el ‘Conde Cabanelas’.
Hijo de una campesina y un cantero, Manuel Barreiro Cabanelas nació en esta parroquia lamense en 1867. Por sus circunstancias, como tantos otros vecinos, emigró con tan solo 16 años a Río de Janeiro (Brasil). Pronto consiguió prosperidad en los negocios, especialmente con la lotería, y amasó una fortuna, que llegó a abarcar los ramos de la hostelería, construcción y ropa femenina. En sus viajes de regreso a Covelo, o a través de envíos de dinero desde Brasil, Cabanelas sufragó numerosas obras en su parroquia natal, desde el suministro de agua hasta la construcción de fuentes, bebederos y viviendas que donó a personas que quisieron quedarse en la aldea. En estas casas, aunque fueron reformadas con el paso del tiempo, aún se conservan los grabados en piedra alusivos a determinadas ramas del saber.
Además, mandó construir escuelas en el vecino lugar de Laxedo (que aún se conservan), en las que sus vecinos y los del entorno recibieron educación. Aunque murió en Río, uno de sus últimos proyectos, que no vio terminado, fue la urbanización de Covelo, cuyo diseño dejó por escrito. Por su labor, la reina María Cristina tramitó el título nobiliario de conde para Cabanelas.
No he encontrado documentación que relacione a Manuel Barreiro Cabanelas con la masonería, aunque sus obras y su ilustración parecen seguir la línea de esta sociedad discreta. Lo que sí está comprobado es que perteneció a un club llamado Os Fenianos, que tomaban su nombre de los movimientos nacionalistas irlandeses, y que como presidente de este club organizó movilizaciones para pedir la abolición de la esclavitud en Brasil, actitud que también coincide con los valores que defendía la masonería.

O Pelete, el árbol que bebe el primer vino
Muy cerca de Covelo, continuando por la misma carretera, se encuentra la aldea de O Pelete, que es famosa en el entorno por su fiesta dedicada al vino.
En esta localidad se encuentra un roble centenario conocido como ‘carballo da santa’ al que se le da a beber la primera cunca de vino en la Festa dos Remedios, que coincide con una festividad local dedicada al elixir de la uva.
El árbol está incluido en el catálogo de ‘árbores senlleiros’ de Galicia.

Para llegar
Desde el centro urbano de A Lama (a unos 30 km de la ciudad de Pontevedra) está  perfectamente señalizado.
GPS Covelo: 42,424106
                       -8.414433

viernes, 20 de abril de 2012

54. Os Martores, la otra tumba de Prisciliano



Capilla de Os Martiores - Valga
A unos treinta kilómetros al sur de Santiago de Compostela se encuentra una pequeña aldea, situada en el municipio pontevedrés de Valga, que recibe el nombre de Os Martores. Una sencilla capilla dedicada a San Mamede es una de las candidatas a ser la tumba del obispo hereje Prisciliano.
Así lo sugirió el obispo, teólogo y filósofo español José Guerra Campos, que consideró el enclave como un lugar “altamente sugerente (…) en cuyo interior han aparecido sarcófagos antropoideos tallados en piedra que bien pudieran pertenecer al siglo IV”. Asimismo, el teólogo sugería que el topónimo “Os Martores” es una transformación popular de “Os Mártires”, tal como fueron considerados los priscilianistas ejecutados en Trèveris. Asimismo, defiende que el topónimo no se repite en Galicia.
Tumba antropomorfa junto a la capilla
Por otra parte, en el entorno de la capilla existe una necrópolis tardorromana y altomedieval, donde se especuló que pudieran estar sepultados Prisciliano y sus discípulos.

El obispo hereje
Prisciliano defendía un cristianismo más sencillo, en el que primaba el ascetismo y la relación directa de cada persona con Dios. Fundó una escuela de talante libertario, rigurosa y precursora del movimiento monacal, inspirada en la tradición gnóstica y totalmente contraria a la ascendente opulencia de la jerarquía eclesiástica del siglo IV.
Quiso transmitir al clero la idea del celibato –por aquel entonces no aceptado- y la pobreza voluntaria. Su ascetismo riguroso sentó las bases del camino de perfección que promovían los cátaros, en el que había una moral más relajada para los creyentes, aunque mucho más estricta para los “perfectos”.
Las reuniones priscilianistas se realizaban frecuentemente de noche, en bosques, cuevas o en lugares alejados de las urbes. El baile, elemento tan distante de la liturgia del cristianismo de aquel entonces, formaba parte de los ritos priscilianistas, en la que participaban tanto hombres como  mujeres. Sustituyó el pan y el vino por leche y uvas e hizo partícipe a colectivos entonces relegados, como mujeres y esclavos, en la lectura de textos evangélicos, tanto canónigos como apócrifos, que defendía fervientemente. Asimismo, se relacionaba al priscilianismo con la astrología e incluso con la numerología.
Tras abultadas tramas y conspiraciones, el obispo hereje fue condenado por brujería en Tréveris, siendo torturado y posteriormente decapitado junto a algunos de sus seguidores. Una vez ajusticiado, un grupo de acólitos llevaron su cuerpo hasta algún lugar de Galicia, donde fue enterrado. Las crónicas no señalan el lugar exacto, lo que alimentó las especulaciones sobre el lugar de su enterramiento, que los estudiosos consideran que debería ser un lugar destacado, ya que Prisciliano contaba con numerosos seguidores en el noroeste de la Península Ibérica.
Uno de los lugares sugeridos por numerosos autores es la propia catedral de Santiago de Compostela, especulando que las tumbas que se encuentran en su interior son las de Prisciliano y sus seguidores.
Otro de los enclaves sugeridos como lugar de descanso del obispo hereje es Santa Eulalia de Bóveda (31), cerca de la ciudad de Lugo. 
Otro, como ya explicamos, es Os Martores.

Cómo llegar
Os Martores está señalizado desde la carretera N-550, que atraviesa el municipio de Valga (Pontevedra) de Norte a Sur.

GPS: 42º 41' 22" N
     -8º 36' 52" O