miércoles, 10 de febrero de 2016

97. La peña de los enamorados de Carballiño



Se aproxima San Valentín y por eso traigo una nueva leyenda de enamorados, de las muchas que existen en parajes de la geografía gallega. Esta historia la publiqué, algo más extensa, en el libro "50 lugares mágicos para enamorados", una recopilación imprescindible de las leyendas y mitos relacionados con el amor en la geografía ibérica.
Cuando recorres el paseo que acompaña al río Arenteiro, te envuelve un entorno mágico formado por los árboles, el sonido del agua que fluye y las piedras de formas caprichosas. Caminas unos metros, giras siguiendo el curso del río, y el paisaje vuelve a cambiar. Son otras las piedras, los árboles y los desniveles que dibujan otro escenario. Llega un momento en que ves un enorme macizo rocoso, con una forma extraña, y no te sorprende que alrededor de estas piedras hubiese nacido una leyenda de amor que aún se mantiene viva en la actualidad. Es la peña de los enamorados de Carballiño.
En este conjunto de rocas aún vive la historia romántica y trágica entre Marta, una cristiana de familia humilde, y Boán, un acaudalado pagano enamorado de la protagonista de esta historia. Cuenta la leyenda que Boán no creía en el dios de los cristianos, por lo que para lograr el amor de Marta no tuvo reparos morales en pagar a una sacerdotisa pagana para que preparara una pócima con la que enamorar a la joven cristiana. El brebaje que preparó la hechicera tenía un doble efecto, y así se lo advirtió al joven: solo funcionaría si la mujer deseada no sentía nada por él. De lo contrario, enloquecería al beberlo.
Boán ya había sido rechazado por Marta, aunque ella sentía lo mismo, ya que el joven pagano era de corazón bondadoso y se había ganado su amor. Simplemente lo rechazaba por su condición de cristiana. Es así que el joven enamorado se las arregló para que su amada probara el bebedizo, aunque los efectos no fueron los esperados. Tal y como había augurado la sacerdotisa, Marta enloqueció y, sin control de sí misma, se dirigió a lo alto de la piedra y se despeñó, acabando con su vida. Al enterarse de la muerte de su amada, cuenta la leyenda que el joven Boán, preso de la desesperación, también subió a lo alto de la peña y terminó con su vida, tal como lo había hecho la malograda Marta.
El relato transmitido de boca en boca durante años asegura que, en el entorno de la piedra, cuando sopla el viento, se puede escuchar el lamento del joven desafortunado. Quizá el relato de un amor entre paganos y cristianos oculta una historia que no es del todo imaginaria, ya que en el lugar existía una capilla dedicada, seguramente no por casualidad, a Santa Marta. Por otra parte el obispo San Martín Dumiense señalaba, en el siglo VI, que junto a esta roca se realizaban ritos paganos de fecundidad. 

Cómo llegar
Desde Carballiño hay que tomar la carretera OU-208. Después del kilómetro 6 hay un desvío hacia el restaurante Maquía. Desde el cartel indicador, junto al río, parte un camino a la derecha que llega a la Peña de los Enamorados, situada a menos de 100 metros.
GPS: 42º 35,426’ -8º 5,865’