miércoles, 3 de septiembre de 2014

87. Compostela, la sombra del peregrino


Cuando cae la noche en la Catedral y se enciende la iluminación de la Praza da Quintana, junto a la Puerta de los Reyes se puede ver una sombra que simula la imagen de un peregrino, en la que incluso se adivina el sombrero y otros detalles típicos de los caminantes medievales a Compostela. Esta imagen está formada por la sombra que proyecta un pilar de granito ubicado en la base de la Torre del Reloj e iluminado por la farola cercana, que llama la atención de los transeúntes.
Si bien la sombra del peregrino es producto de la iluminación relativamente reciente, se asocia a varios relatos legendarios.
Por una parte, dicen que se trataría de una imagen fantasmal que acompaña a quienes realizan el Camino de Santiago y que solo pueden ver en este rincón de la catedral compostelana, al final del Camino. Además, hay dos leyendas sobre peregrinos en la Praza da Quintana que se asocian con la imagen.
San Paio de Antealtares
Una de ellas habla de un sacerdote que mantenía un romance con una monja del convento de San Paio de Antealtares, situado del otro lado de la plaza. Se veían cada noche por un pasadizo que habría bajo las escalinatas de la plaza. Un buen día, el religioso le propuso que se fugaran juntos y la citó en A Quintana por la noche. Iría vestido de peregrino para no llamar la atención. 
La monja nunca acudió a la cita y el sacerdote se aparece cada noche en este rincón de la plaza esperando a su amada.
Otra de las leyendas que se asocia a la sombra está relacionada con la peregrinación del hijo de un noble parisino del siglo XV, llamado Leonard du Revenant. Fue acusado de matar a su padre para heredar su fortuna, por lo que fue condenado a muerte.
El Duque de Borgoña intercedió por el acusado y consiguió que se le conmutara la pena por la de realizar el Camino de Santiago, cuestión que era frecuente en tiempos medievales. Muchos reos realizaban la peregrinación a cambio de su pena.
Pero Leonard volvió a las andadas. Tras cruzar los Pirineos, raptó, violó y asesinó a una posadera y a su novio. Consiguió escapar disfrazado de peregrino y finalmente llegó a la ciudad santa de Occidente.
Ante la posibilidad de que fuese descubierto por las autoridades, esperó a la noche para entrar en la ciudad. No encontró posada y se dirigió a la Catedral para esconderse en un rincón bajo la Torre del Reloj, con el fin de acceder al recinto y conseguir la indulgencia por los tres crímenes.
Se durmió a la entrada de la Puerta Real y en sueños se le apareció su padre. Le perdonó su propia mierte, pero le aseguró que cumpliría condena por los otros dos crímenes, asegurándole que solo cuando consiguiese el perdón de las otras dos almas, podría abrazar al Apóstol.
Así, dicen que el espíritu de Léonard du Revenant espera junto a la Puerta Real que las almas de sus víctimas peregrinen a Compostela.