sábado, 19 de noviembre de 2011

52. Santuario de las apariciones de Pontevedra

Entrada al santuario en la calle Sor Lucía

En el centro histórico de la ciudad de Pontevedra se encuentra uno de los más recientes santuarios marianos de Galicia, en el que residió la mayor de los videntes de Fátima y en el que habría tenido una de sus numerosas visiones místicas. En un principio iba a incluir esta visita en 50 lugares mágicos de Galicia, pero lo desestimé por darle preferencia a lugares más tradicionales y menos ortodoxos. Este santuario es muy visitado por devotos católicos, tanto que se organizan rutas relacionadas con las apariciones de Fátima en la que se incluye este santuario.
Tras las apariciones de Fátima de 1917, la muerte de los dos videntes más pequeños (los hermanos Francisco y Jacinta Marto) Lucía dos Santos fue forzada a ingresar en un convento. Durante su estancia en Galicia, en Pontevedra y Tui, protagonizó varias apariciones exclusivamente particulares y escribió el texto del polémico secreto. 
El santuario de las Apariciones de Pontevedra está situado en el casco antiguo de la ciudad, en una estrecha calle que -como no podía ser de otro modo- lleva el nombre de Sor Lucía. En la segunda planta de este antiguo edificio estaba su celda, donde tuvo lugar la presunta aparición el 10 de diciembre de 1925. Hoy en día está acondicionada como una pequeña capilla, con bancos para la oración y algunas imágenes. Pintada en la pared hay una reproducción artística de la aparición. 

grabado en el santuario
Según describe Lucía en un texto que está publicado junto con sus memorias, la virgen se le apareció en su celda, en compañía de un niño que estaba suspendido en una nube. La virgen le puso una mano en el hombro, al tiempo que le mostraba la otra mano donde tenía un corazón cercado de espinas.

“Ten compasión del corazón de tu Santísima madre que está cubierto de espìnas que los hombres ingratos continuamente le clavan”, le habría transmitido el niño. La ‘Virgen’ continúa pidiéndole a la joven Lúcia que se le rece el Rosario y que se cumpla con otros ritos católicos. Un contenido y una estética que sigue el patrón de lo que fueron las apariciones de Fátima divulgadas por la iglesia.

La vidente vivió otras apariciones en febrero de 1926, donde se le aparecería el Niño Jesús y le aconsejó sobre cuestiones del cielo y la tierra. Otra apariciones en tierras gallegas ocurrieron en junio y julio de 1929, mientras estaba en el convento de las Doroteas de Tui. En esta ocasión el mensaje se centraba en Rusia y sus supuestas herejías.
Sobre las apariciones de Fátima escribí un amplio capitulo en Santos Famosos y otras extrañas devociones en el que se describen todos los detalles de las apariciones de Cova de Iria y sus trasfondos y críticas.
El santuario pontevedrés, en los últimos 75 años, ha reciobido más de doce millones de visitas.


Cómo llegar
Desde la Praza de España, en el centro de la ciudad, está perfectamente señalizado. La calle Sor Lucía está en el casco antiguo de la ciudad.



miércoles, 2 de noviembre de 2011

51. La cruz que pedía más lluvia

Fue levantada hace casi un siglo en lo alto del Monte Pedreira, en la parroquia pontecaldelana de Xustáns. El objetivo de la cruz de Cristorrei era, al menos oficialmente, recordar el siglo que finalizaba y honrar al que daba comienzo utilizando un símbolo cristiano.
Nada tiene de extraño este hecho. La cruz se inauguró en junio de 1917, después de no pocas peripecias para su terminación. Tampoco tiene nada de inusual el pequeño cilindro de piedra situado junto a la cruz. Serviría para colocar la bandera en los actos oficiales. Sin embargo, el prolífico y polifacético escritor Estanislao Fernández de la Cigoña le atribuye otros usos al ‘menhir’ situado junto a la cruz.
Todo el conjunto pétreo, tanto la cruz como el pequeño cilindro situado junto a ella, fueron levantados por iniciativa del párroco de entonces, Federico Estévez Tombo.
Fue él quien habría diseñado el conjunto y coordinado su construcción.
Así, el día de la inauguración, el pequeño cilindro, que tiene un agujero en la parte superior,
sirvió para colocar el mástil de la bandera.
Fernández de la Cigoña asegura que, sin embargo, un vecino de Xustáns le contó cuáles era los otros usos del ‘menhir’. Supuestamente, el conjunto pétreo tenía el poder de clamar al cielo en demanda de lluvia fertilizadora para los campos. Para conseguirlo, el sacerdote llenaba con agua bendita el agujero del ‘menhir’.
La piedra «chamaba pola choiva como ningunha outra», cita Fernández de la Cigoña a su interlocutor en su libro ‘O poder fecundador das pedras’. «Ainda máis se se enche o buratiño que ten por riba», añade el vecino de Xustáns, que contó al escritor los usos de la cruz en 1969.
El rito para pedir lluvia se completaba con oraciones que el propio sacerdote hacía junto a la gran cruz. El vecino de Xustáns, una vez que el cura había fallecido, habría continuado haciendo el ritual hasta bien entrados los años cuarenta.
Así, De la Cigoña relaciona la creencia de las antiguas culturas, que veían en los menhires un elemento fertilizador, con la forma que posee el anexo a la cruz de Xustáns y su antiguo ritual.

Protección contra la 'Gripe española'

El 'menhir', junto a la cruz
El cura párroco presumía de los favores de que era capaz la cruz de Cristorrei. Así, Federico Estévez Tombo dejó escritos algunos de los ‘milagros’ atribuidos a la intercesión del monumento religioso.
El más destacado de todos es el relacionado con la ‘Gripe española’, enfermedad que se transformó en una mortal epidemia tan solo un año después de inaugurada la cruz.
El sacerdote escribe que «acudimos al auxilio del Cielo » y «ordenamos una rogativa y una visita al crucero, llevando en procesión una imagen de la Virgen del Rosario y otra de San Roque».
El resultado, según él mismo señaló, «fue oída nuestra plegaria» y en Xustáns «no ha muerto ninguna» persona por la gripe».
Si se visita la cruz, situada cerca de la aldea de Baltar, encontramos -además de la cruz- una capilla construida en 1895, aunque fue ampliada a mediados del siglo XX.
Tiene una planta cuadrangular, atípica en las iglesias del entorno. Desde lo alto del Monte Pedreira se divisa el interior de la Ría de Vigo y el valle del Verdugo.

Cómo llegar

Desde la ciudad de Pontevedra, seguimos la carretera en dirección a Ponte Caldelas. Tras atravesar la glorieta del polígono de O Campiño hay un desvío a la derecha señalizado hacia Cristorrei y Baltar. Tras atravesar Baltar, la cruz y la capilla se encuentran fácilmente.
GPS: 42.386987,-8.571694